Por Dr. Roberto P. “Roby” Magnasco (Participante de la Tradicional Gira Juan Debernardi S.R.L. en Estados Unidos) Octubre 2011
“La década del 90 me llevó muchas veces a EEUU a visitar facultades de Veterinaria, gran cantidad de tambos, y a compartir días de trabajo como profesional en tambos con colegas americanos, que me abrieron las puertas a para acompañarlos en su práctica diaria.
En la década del 2000 no viaje al país del norte. Al principio la crisis del 2001 me afectó anímicamente, y me llevó a decir: “desde ahora en adelante ir a USA será prohibitivo”. Una vez pasado el temor, existieron argumentos que me plantié como “ya no hay nada nuevo para ver allí que no lo haya leído en publicaciones técnicas” y “nuestro sistema de producción actual en Argentina poco tiene que ver con el sistema norteamericano” me sacaron toda motivación para volver a EEUU.
La oportunidad que me brindó Juan Debernardi al invitarme a compartir con un grupo de nueve personas un viaje para visitar la World Dairy Expo en Madison, Wisconsin y de recorrer el centro de producción de semen congelado de C.R.I., la cooperativa que genera el semen que importa la empresa que Juan lidera, y de visitar tres tambos y un criadero de terneros a gran escala me cambiaron totalmente mis argumentos antes expuestos para haber decidido no volver a EEUU por temas lecheros.
Por eso me siento muy gustoso de usar esta página para contar mi experiencia de este viaje.
Fuimos un grupo de 8 invitados por Juan. Éramos, veterinarios, productores y encargados de tambo. La habilidad de Juan para seleccionar el grupo garantizó que la convivencia entre todos fuera excelente”
¿Que vimos?
La World Dairy Expo: deslumbrante como siempre.
Las vacas expuestas eran como ver desfilar autos de Fórmula Uno antes de un Grand Prix. Los fierros que se exponían iban desde los más simples y aplicable para todo nivel de tambos, como eran unos curiosos cuadernos diseñados para poder escribir notas a la intemperie con lluvia o nieve; hasta “potros” para desvasar vacas con todos los comandos hidráulicos que hacían el sueño de cualquier veterinario dedicado a vacas lecheras. Mega mixers imposibles de utilizar en nuestros callejones barrosos y un avión monomotor de cuatro plazas con tecnología de navegación de última generación y con paracaídas para el avión. Si, paracaídas para el avión completo. No para los pasajeros, sino para el caso en que se “plante” el motor, el avión completo bajase lentamente, completaban la amplia gama de productos expuestos.
Programa de visitas a tambos y al centro de procesamiento de semen congelado de C.R.I. (Cooperative Resources International)
C.R.I. organizó para un contingente de unas 90 personas de todas partes del mundo (entre los que había rusos, brasileros, ingleses, chilenos, mejicanos y argentinos) un programa técnico que fue de lo mejor que puede esperar toda persona relacionada con la producción lechera.
Vistamos su centro de procesamiento de semen congelado. Allí pudimos ver cómo funcionaba la vedete del momento: la máquina elaboradora de semen sexado.
Y en dos días sucesivos vistamos tres tambos de primer nivel. Uno que ordeñaba 1.000 vacas, otro 1.600 y otro la friolera de 8.000 vacas en una sola instalación con dos calesitas de 80 vacas cada una que le sacaban la leche a 600 vacas por hora. Los tres tambos con producciones que rondaban los 40,0 lts/VO/día.
También visitamos un criadero colectivo de terneros que sostenía una carga permanente de 5.000 terneras que entraban con 24 hs de vida y se iban del “hotel” a los 5 meses de edad.
Describir con detalle todo lo visto escapa a las expectativas de esta nota. Por lo tanto voy a resumir las cosas que más me impactaron.
- En todos los tambos todo era muy simple. Las vacas adultas comían una única dieta produjeran lo que produjeran. Las vacas de primera lactancia comían un 10% menos de esa misma dieta. El consumo diario de materia seca total para las vacas adultas era de 28kg y de 25kg para las de primera lactancia. Las adultas producían entre 43 y 44 lts/día y las vaquillonas 38 lts/día. Los corrales de vacas dentro de los galpones (todos los animales están bajo techo ya que tienen 5 meses del año con nieve) se van llenado a medida que las vacas paren. Y se vacían cuando las vacas se secan. No se mueven vacas de un corral a otro por ningún motivo sea cual sea su producción. Salvo si están enfermas.
- En los tres tambos el tamaño de las vacas era muy similar al que vemos en nuestros rodeos argentinos bien manejados y con buena genética. No vimos “mega vacas” como había años atrás. Los estados corporales eran tremendamente uniformes. Eso es la consecuencia de la comida uniforme.
- Tal vez lo que más me sorprendió fue la enorme preocupación por el confort animal y especialmente por la temperatura ambiente dentro de los galpones. Consideran que el estado de confort de la vaca está entre los 15 y los 22 grados centígrados. Entonces, en los tres tambos que visitamos, donde la temperatura exterior oscilaba en un máximo de a penas de 23 a 26°C, los ventiladores en los galpones funcionaban a al máximo. Tienen sistemas de mantenimiento de adecuada temperatura dentro de los galpones a base de largas baterías de ventiladores que extraen el aire interior con una tecnología que no está dentro de nuestras posibilidades por no contar acá con ese tipo de instalaciones. Pero el concepto de que la vaca sufre estrés térmico a partir de los 23 o 24 grados de temperatura ambiente es algo que me impactó mucho.
- Todos los procedimientos en el tambo se hacen con protocolos. Son en general simples, pero se cumplen.
- En un tambo la detección de celos era en base a “podómetros”. Pero en el de 1.000 vacas y en el monstruo de 8.000 vacas, éstas se inseminaban en base al uso de pintura en la base de la cola para detectar las que estaban en celo.
- El porcentaje de reposición es una preocupación. Por lo tanto estaban buscando objetivos de tasas de muertes no mayores al 5% y rechazos del orden del 20%. El uso de semen sexado en vaquillonas, hasta en su tercer servicio, era una práctica corriente en los tres tambos.
- El criadero de 5.000 terneros tenía un esquema muy simple. Solo entran terneras si dan positivo al test de “calostrado”. Toman 2 litros de leche dos veces al día. Se deslechan si o si a las 8 semanas y luego van a corrales colectivos en grupos de 15 a 20 bajo galpón y con pisos de cemento con paja de gramíneas que se cambia una vez por semana. La mortandad es del 2%. Y la veracidad de ese valor me pareció confiable dado por que en la enfermería había muy pocos animales. La leche que le dan a los terneros viene de la compra de los descartes por antibióticos de tambos vecinos que se pasteuriza antes de ser ofrecida a las terneras.
- Las terneras de los tambos visitados también se alimentaban con leche de descarte pasteurizada. Uno de los tambos da leche a las terneras tres veces al día. Lo hace en tomas de 2 litros por vez durante las dos primeras semanas. Y a partir de la tercera semana, y hasta la octava, da tres litros en cada toma.
- En ningún tambo se tatuaban las terneras. Pero todas ellas y todas las vacas tenían doble caravana y bien visible. Sin excepción.
“Mi conclusión: EE UU es “el” gran país productor de leche. Tiene cosas diferentes a las nuestras en la manera de producir leche. Pero lidera conceptos de manejo de los sistemas de producción, de sanidad y de confort animal, que son muy validos para todas partes del mundo. Y por lo tanto es una lechería a la que hay que darle una mirada en vivo y en directo por lo menos cada dos o tres años.
El haber hecho este viaje me borró mis ideas del pasado y me dio la oportunidad de volver a Argentina con renovadas fuerzas como veterinario de tambos y como productor, más allá de situaciones del negocio lechero que pudieran estar empañando el presente.”
